miércoles, 4 de octubre de 2017

Real discurso

"El futuro está en la integración, en la suma, no en la independencia", esto afirmaba ayer el escritor Ken Follett, autor de los Pilares de la tierra.

En este hermoso libro se dice: ¿porque el hombre habría de crear dificultades cuando ya había tantas en el mundo?" Y también insistían sus personajes: "renunciar a la felicidad es como arrojar piedras preciosas al océano".

Podrían estas frases penetrar en las cabezas del presidente de Cataluña y de la presidenta de su parlamento. Además entrar en las cabezas de todos aquellos que los creen.

Ayer el adoctrinamiento y las orejeras de algunos, provocaron , un grave descontento en el transporte aragonés de mercancías; dolor en policías y guardias civiles aragoneses que han sido destinados allí para velar por la seguridad; en ciudadanos que libremente querían viajar de Barcelona a Zaragoza.

Ayer también Felipe VI hablo. Lo hizo con contundencia y dejando claro que es inaceptable e irresponsable la conducta de los gobernantes actuales de Cataluña. Hoy una gran noticia debería ser protagonista de nuestra vida: se inaugura la unidad de cuidados pediátricos paliativos del hospital Miguel Servet de Zaragoza. Sin embargo la cabezonería insulsa del separatismo seguirá acaparando portadas.

Reparar en una semana lo que se ha perdido en décadas no es sencillo, pero si posible. Poner en orden los muebles es lo que exigimos los ciudadanos cansados del "y tú más". Cansados de los despropósitos vertidos por algunos partidos políticos que,se están retratando, con frases tan poco serías como "no en nuestro nombre" o con la doble cara que muestran algunos líderes de la oposición..

El asunto catalán nos afecta a todos. La fractura social es real. Los adolescentes están crispados, se pelean, en vez de debatir con argumentos verbales. Los que no quieren separarse callan para no ser señalados.
La actitud de solución también nos alivia. La inmensa mayoría de ciudadanos catalanes aguantan estoicamente los acontecimientos, esperan soluciones.
Que insulsos aquellos que crean problemas y renuncian a la felicidad .
Que mal corazón el de aquellos que se dicen demócratas y son incapaces de vivir en democracia.

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