miércoles, 29 de abril de 2015

"Vicio no, enfermedad"



Usted puede decir que padece linfedema, un problema cardiaco, cáncer,..y seguro hallará una mano amiga, una envolvente y amorosa sonrisa en su círculo más cercano.
Pero si usted comenta que es adicto al juego o al alcohol… ¿Cuál es la reacción de su familia, amigos o compañeros de trabajo?
La ludopatía, el alcoholismo existen. Son considerados por la Organización Mundial de la Salud como enfermedad. Sin embargo, en formularios de instituciones públicas, la palabra ludopatía no aparece.
Tampoco existen especialistas que traten específicamente este trastorno en los centros sanitarios públicos, son excepción. Eso si, lo jueces, dictaminan que si un ciudadano debe rehabilitarse a causa de este problema, deberá hacerlo a través de un profesional.
¿Quién cubre entonces ese vació?

Ayer, en el centro de Historias de Zaragoza, una medico de familia, comentaba: “Es muy difícil para los profesionales detectar a un ludópata. Son años hasta poder diagnosticarlo. Cuando es reconocida la enfermedad no hay hospital de referencia, tan solo dos unidades con lista de espera y AZAJER”.

Esta asociación, AZAJER, única en Aragón para tratar la ludopatía, asociación que los juzgados citan, no recibe, por parte de las instituciones,  las ayudas necesarias para su normal funcionamiento. Sus mismos trabajadores, hace pocos meses,  tuvieron que avalar personalmente créditos para
poder continuar su labor. Un hecho extraordinario por lo surrealista.

“Un alcohólico genera gastos al estado, un ludópata genera entrada de dinero en las arcas publicas” ¿Será por esto que la palabra ludopatía es un termino silente?

Solo las familias saben el verdadero significado de las consecuencias de estas adicciones. Lo saben y lo sufren en silencio.

Uno de cada diez aragoneses tiene problemas con el juego.

Ayer la Asociación Zaragozana de Jugadores en rehabilitación, AZAJER, organizó una mesa redonda, con representantes de todos los partidos políticos que presentan candidaturas, en estas próximas elecciones autonómicas y municipales.
Después de escuchar a profesionales y familiares… ¿escribirán la palabra ludopatía en sus programas? ¿se dotará de presupuesto a los especialistas?

La ludopatía, como el alcoholismo, no es un vicio, es una enfermedad que tiene cura.

viernes, 24 de abril de 2015

Sergio Anorak y su sonrisa

Se llama Sergio. Su sonrisa reflejaba satisfacción. Su sueño fué vida. No ha sido sencillo. Mucho esfuerzo, días de más en el debe que en la haber, noches de insomnio,...
Pero ayer su sonrisa mostraba que los sueños pueden alcanzarse siempre con trabajo leal, duro, satisfactorio.
Se dice, y las cifras lo demuestran contundentes, que los libros no venden. Dicen que las palabras que nos transportan, que nos evaden o nos hacen vivir historias inéditas, no se compran; que las librerías cierran y necesitan ayuda por parte de todos. Pero ayer Sergio lucía feliz. En el día de San Jorge, día del libro, las ventas aumentaron en su editorial.
Que contraste las imágenes de un pulcro y pequeño editor y las de quien fué responsable de declaraciones de hacienda de trabajadores autónomos o por cuenta ajena.
Que contraste la de rostros negros en el mar y rostros blancos en asientos del parlamento europeo.
Que contraste el de Sergio elegante editor, Alejandro empresario del café, Ana y su despacho de letrada...Que fuerte diferencia su impulso diario y su felicidad por el deber cumplido con la imagen de quien, al regresar a  su casa, necesitó cordón policial por un deber incumplido.
Hay días en los que el cronometro, las facturas,...nos alcanzan; solo la ley del tesón y la satisfacción por el deber responsable es el tesoro recogido.
En todos los asuntos humanos hay esfuerzo y resultados. La fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado.
Serán ejemplo siempre Sergio, Alejandro, Ana, Ángel,...todos los que, al contrario de los que necesitan cordón policial o no se sonrojan ante los rostros negros a la deriva, todos aquellos que se levantan con el objetivo de laborar como el primer día con la misma responsabilidad y lealtad con ellos y su mundo más cercano.

Conversando esta mañana con Lancy  Dodem, primer niño adoptado por Vicente Ferrer, asimilaba  las premisa que este gran hombre le enseñó. Tres pilares que pueden cambiar el mundo: creer en la providencia, accionar en positivo sin caer en las tentaciones y  perdonar.

En ellas, sin ninguna duda, se halla la esencia de  la maravillosa sonrisa de tantos ciudadanos que, cada día, se quieren y quieren un mundo mejor desde la labor honrada.


martes, 14 de abril de 2015

La libertad Sancho...



¿Somos más libres a medida que alcanzamos años y experiencia?
¿Somos más libres o menos comedidos en pensamiento y acción?
¿Somos deliberadamente inconscientes?
La libertad no es solamente un privilegio, es un hábito que ha de adquirirse, por ello:
¿Ganamos libertad con la edad?
Escritores que hoy recordamos como Grass o Galeano, amigos o contertulios practican o practicaron esa sana costumbre de opinar desde su verdad.
¿Se practica con más pasión el verbo de la libertad con el paso del tiempo?
¿Qué nos acentúa la idea de conversar con quien e verdad lo deseamos?
¿Qué nos acentúa la idea de opinar sin pensar en las consecuencias?
En más de un instante hemos llevado a nuestra mente el pensamiento: “hoy, a 
partir de hoy caminare libremente”... ¿se alcanza ese privilegio absolutamente? ¿Qué alegrías aporta?
Una extraordinaria palabra para mantener una grata tertulia con buenos amigos: Amelia Rius, Irene Baños, Corita Viamonte, Orlando Echarri y Jesús Jimenez.
“La libertad Sancho, es uno de los mas preciados dones del Cielo”, dijo un soñador. Una vez hallada es una maravillosa revolución.
Tomar un café con quien deseas, disfrutar serenamente de una película frente al televisor o dar un intenso paseo, hemos concluido, son grandes batallas que la libertad nos regala.